viernes, 19 de diciembre de 2014

Mis cremitas postparto

Buenos días! Hoy toca entrada dedicada a las cremitas y los potingues porque me gustaría contaros cuales son mis productos imprescindibles para cuidarme en el postparto y los meses posteriores.

Lo primero que hay tener en cuenta es que os lo voy a contar desde el punto de vista de alguien que ha pasado por dos cesáreas por lo que para mi es indispensable y pongo mucho cuidado en el cuidado de la cicatriz que tengo.
Una vez quitados los puntos y cerrada bien la herida, se puede empezar a aplicar diariamente aceite de rosa mosqueta para ir reduciendo poco a poco la cicatriz. Yo lo compro en farmacia y la verdad es que los botes duran bastante. He probado varios tipos, en spray, en gel o como el que tengo ahora, en gotas.

Como con todos los tratamientos, hay que ser contante con aceites y cremas porque milagros no hacen ninguno. El aceite, me lo aplico cada día después de la ducha y poco a poco sí que voy notando mejoras en la zona de la cicatriz.

A mis cremas diarias he incorporado este gel restructurante postparto de Mustela. Me lo regalaron mis cuñados junto a una super cesta con productos de la marca para el gordi y he de decir que me ha gustado mucho.
El bote dura muchisimo y no es nada pegajoso ni pringoso. Después de aplicarlo, me puedo vestir enseguida y es compatible con la lactancia.
Me noto la piel un poco más firme, aunque ya os digo que milagros no hace, pero es una buena ayuda para recuperarnos antes y dejar de tener esa barriga blandita y flácida que se queda después de dar a luz, combinado con comer bien y hacer algo de ejercicio, claro (aunque reconozco que este tema lo tengo muy abandonado por falta de tiempo)


Los parches de trofolastin los uso solo en verano para proteger la cicatriz del sol sobre todo en la piscina y la playa. Duran pegados más de tres o cuatro días y como son casi "herméticos" pues no entra ni agua ni nada. Tienes que esperar que se vayan despegando solos aunque en el prospecto dice que los puedes despegar para ducharte, por ejemplo, y volverlo a pegar pero eso a mi no me ha dado resultado y además me duele al quitarlo de esa zona que esta tan sensible por lo que lo hago en la ducha y al mojarlo entero pues ya no vuelve a pegar bien.


Respecto al pecho, que también se ve muy afectado por el embarazo y la lactancia, tengo que decir que no he tenido muchos cambios. Casi no me creció durante el embarazo ni la lactancia por lo que no tengo estrías ni tampoco se me ha caído. 
Durante el embarazo, me aplicaba diariamente la crema antiestrias y lo seguí haciendo durante la lactancia. Después me sigo aplicando la restructurante.
Para evitar grietas y heridas en los pezones use Purelan y me ha ido fenomenal. Es muy pegajosa y a veces difícil de aplicar pero para mi es la mejor y además compatible con la lactancia.


Aparte de esto, lo único que he cambiado para ganar rapidez es que en vez de crema hidratante utilizo   el típico aceite para bebés que te lo aplicas después de la ducha directamente. Ah! y por supuesto he incorporado un buen antiojeras y un corrector para que no se note mucho mi ojeras de mapache!!

Espero que me contéis que usáis en estos meses que me encanta conocer y probar cremas y productos nuevos!

Besos!

viernes, 12 de diciembre de 2014

Hermano sí, pero no iguales.

En estos casi 8 meses que el gordi lleva con nosotros hemos tenido que cambiar muchas de las cosas que hacíamos con su hermano ya que, de momento, son completamente diferentes.

Hace tiempo os conté que el peque había sido muy independiente desde que nació. Nunca le gustó dormir en brazos ni en nuestra cama pero el gordi desde que nació ha sido más demandante en ese sentido. De recién nacido, solo se dormía en brazos y muchas noches, aunque lo dejaba en su moisés, acababa en nuestra cama porque dormíamos los dos mejor.
Ahora, le gusta más dormir las siestas en su carro aunque después del biberón de la cena se queda dormido en brazos y de ahí pasa directamente a la cuna. Si durante la noche se despierta, intento que se quede dormido en la cuna otra vez, pero si no lo consigo y se pone a llorar, lo paso a nuestra cama sobre todo para que no despierte a su hermano que duerme en la misma habitación.

Respecto a la comida también ha habido muchas diferencias desde el principio. Con el peque fue imposible la lactancia materna aunque el niño se enganchó de maravilla al principio, pero como era tan flojo para comer no le convencida nada eso de tener que hacer fuerza para conseguir alimento, así que tuvimos que pasarnos al biberón y se acabó el pecho casi antes de empezar.
Comía mal y nos costaba mucho que se acabara un biberón entero. A veces me tiraba hasta hora y media o dos horas intentando que terminara un biberón y no lo conseguía.
La cosa cambió cuando empezó a comer purés de verduras y eso le encantó. Paso de comer muy mal a comer estupendamente y acabarse el plato en cinco minutos.
El gordi en cambio tardo más en engancharse al pecho pero cuando lo hizo se le ha dado de maravilla. La lactancia materna ha durado unos tres meses y medio y lo ha ido dejando él solo de forma progresiva. Desde el principio tuve que complementarla con biberón y se tomaba las dos cosas muy bien y cuando ha pasado a tomar solo biberón, los acababa en un momento y enteros.
Su problema, en este caso, ha sido la cuchara. Le está costando más acostumbrarse y como también es más nervioso le cuesta estarse quieto para comer y es una lucha continua.

En lo que concierne al sueño en si, también son diferentes. El peque, desde siempre ha sido de tener un sueño profundo que no se entera si lo cambias de sitio, postura o si hablas a su lado. El gordi es todo lo contrario, tiene un sueño ligero y cualquier ruido o movimiento lo despierta con lo que tengo que ser muy respetuosa y cuidadosa con sus horas de sueño para que pueda descansar bien.

Como veis, son completamente diferentes en la forma de ser, porque en o físico sí que se parecen ¡aunque el gordi le saca al hermano casi dos kilos de diferencia con el mismo tiempo! jajajaja.

¿y vosotros, notáis también muchas diferencias entre vuestros hijos?

Besos!