viernes, 12 de diciembre de 2014

Hermano sí, pero no iguales.

En estos casi 8 meses que el gordi lleva con nosotros hemos tenido que cambiar muchas de las cosas que hacíamos con su hermano ya que, de momento, son completamente diferentes.

Hace tiempo os conté que el peque había sido muy independiente desde que nació. Nunca le gustó dormir en brazos ni en nuestra cama pero el gordi desde que nació ha sido más demandante en ese sentido. De recién nacido, solo se dormía en brazos y muchas noches, aunque lo dejaba en su moisés, acababa en nuestra cama porque dormíamos los dos mejor.
Ahora, le gusta más dormir las siestas en su carro aunque después del biberón de la cena se queda dormido en brazos y de ahí pasa directamente a la cuna. Si durante la noche se despierta, intento que se quede dormido en la cuna otra vez, pero si no lo consigo y se pone a llorar, lo paso a nuestra cama sobre todo para que no despierte a su hermano que duerme en la misma habitación.

Respecto a la comida también ha habido muchas diferencias desde el principio. Con el peque fue imposible la lactancia materna aunque el niño se enganchó de maravilla al principio, pero como era tan flojo para comer no le convencida nada eso de tener que hacer fuerza para conseguir alimento, así que tuvimos que pasarnos al biberón y se acabó el pecho casi antes de empezar.
Comía mal y nos costaba mucho que se acabara un biberón entero. A veces me tiraba hasta hora y media o dos horas intentando que terminara un biberón y no lo conseguía.
La cosa cambió cuando empezó a comer purés de verduras y eso le encantó. Paso de comer muy mal a comer estupendamente y acabarse el plato en cinco minutos.
El gordi en cambio tardo más en engancharse al pecho pero cuando lo hizo se le ha dado de maravilla. La lactancia materna ha durado unos tres meses y medio y lo ha ido dejando él solo de forma progresiva. Desde el principio tuve que complementarla con biberón y se tomaba las dos cosas muy bien y cuando ha pasado a tomar solo biberón, los acababa en un momento y enteros.
Su problema, en este caso, ha sido la cuchara. Le está costando más acostumbrarse y como también es más nervioso le cuesta estarse quieto para comer y es una lucha continua.

En lo que concierne al sueño en si, también son diferentes. El peque, desde siempre ha sido de tener un sueño profundo que no se entera si lo cambias de sitio, postura o si hablas a su lado. El gordi es todo lo contrario, tiene un sueño ligero y cualquier ruido o movimiento lo despierta con lo que tengo que ser muy respetuosa y cuidadosa con sus horas de sueño para que pueda descansar bien.

Como veis, son completamente diferentes en la forma de ser, porque en o físico sí que se parecen ¡aunque el gordi le saca al hermano casi dos kilos de diferencia con el mismo tiempo! jajajaja.

¿y vosotros, notáis también muchas diferencias entre vuestros hijos?

Besos!

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