viernes, 29 de enero de 2016

Cuando el colecho no es por gusto sino por obligación.

Una imagen idílica que nosotros no tenemos
Ya os he contado alguna vez en el blog que el comportamiento de mis hijos durante el sueño es completamente diferente. Mientras el Pelirrojo ha sido siempre muy independiente para dormir y le gusta hacerlo solo, el Rubio prefiere dormir acompañado. De hecho, se sigue durmiendo en el carro por la noche y de ahí lo paso a la cuna.
Antes, si se despertaba por la noche, lo cogia e intentaba que se durmiera en brazos de nuevo para dejarlo en la cuna pero hace tiempo que eso ya no funciona y directamente cuando se despierta por la noche lo paso a la cama con nosotros y así consigo que se duerma mejor.
Cuando era más pequeño era un gustazo porque casi no se movía, solo quería estar pegadito a mi y así nos dormíamos los dos pero yo no descansaba bien porque cogía malas posturas y me levantaba muy tensa y generalmente con dolor de cervicales.
A medida que ha ido creciendo la cosa ha empeorado. Ahora no para de moverse, me llama, se pone encima mía, da vueltas y de vez en cuando me he despertado de una manera muy desagradable con
un cabezazo en la nariz o en el pómulo. Por no hablar de codazos y patadas en todas partes.

Así nos pasamos nosotros muchas noches
Como os podeis imaginar así no descanso nada y me levanto tensa y dolorida. Mi marido tiene el sueño más profundo que yo pero al final también amanece tenso y al borde de la cama.
Sé que para muchos el colecho es la mejor forma de descansar junto a sus hijos pero a mi no me resulta nada cómodo y aunque a veces disfruto de tenerle tan cerquita porque sé que un día se acabara, descanso muchísimo mejor cuando él duerme toda la noche en su cuna.

Y vosotros, ¿practicáis el colecho? ¿os resulta cómodo o preferís que cada uno duerma en su cama?

Besos!


viernes, 22 de enero de 2016

Cumpliendo años y cerrando etapas

Hace unos día cumplí 35 años y esa era la edad que me había puesto a mi misma para tener formada mi familia así que llevo unos meses dándole vueltas al tema sobre si realmente lo daba por zanjado o no.
Cuando pensaba en tener hijos, mi idea era tener dos y a mi marido le hacia ilusión tener tres así que después de tener al Rubio la idea de un tercero aun nos rondaba por la cabeza pero después de pasar la etapa de bebé, donde volvemos a dormir un poco más, donde ya va a la guardería y más o menos los llevo a los dos a la vez en cuestiones de comida, sueño, etc y donde yo estoy volviendo poco a poco al mundo laboral, la idea de volver a empezar y dejarlo todo de nuevo parado me da una pereza tremenda.
Aparte de esto, lo consulté con mi ginecóloga y su opino fue rotunda: No vale la pena arriesgarse dado mi historial porque seguramente sea otro embarazo de riesgo. Las probabilidades de una placenta previa o acretismo aumentan porque ya tengo dos cesáreas y seguramente habría una tercera con todo lo que ello conlleva incluido el postparto- post operatorio.

Después de todo esto, lo hablé con mi marido por si él aun pensaba en un tercero y su opinión era como la mía. Dice que estamos muy bien así y que si las circunstancias fueran distintas tal vez nos lo podíamos plantear pero que así no.  Y por otra parte, ninguno de los dos tenemos ya esas ganas de un bebé que teníamos antes. Por supuesto, que cuando veo uno se me cae la baba pero no me entran ganas de tener otro como me pasaba antes.

Seguramente, dentro de tres meses cuando el Rubio cumpla los dos años, todos estos pensamientos volverán a mi cabeza pero creo que definitivamente en esta familia damos una etapa por cerrada.

Besos!

viernes, 15 de enero de 2016

¡Estamos de vuelta!

Hola de nuevo! Espero que hayáis pasado unas fiestas estupendas y que los reyes magos os hayan traído muchas cosas. Por aquí desde luego no nos podemos quejar como podéis ver ¡y eso que faltan muchos! porque los regalos más grandes de los niños se quedan en casa de las abuelas.
Tanto el arcón naranja como la maleta que veis al fondo estaban llenitas de cosas.

Me hubiera gustado publicar directamente el día 8 pero entre que después del día de Reyes los niños fueron ya al colegio y yo he estado trabajando también esos dos días me fue imposible.
Luego el resto de la semana lo he dedicado a organizar todo lo que veis y a volver a nuestra ruina diaria y de paso darme una vuelta por las rebajas ¡ya os enseñaré mis compras! Ah! y todas estas cosas son las que me han traído a mi los reyes: Ropa, agenda y calendario, cosmética y maquillaje, un bolso chulisimo de Tous, alguna cosa más que falta por ahí y una entrada para The Hole2 que ya disfruté con mi hermana el sábado pasado.
El día de Reyes para nosotros es una locura porque después de levantarnos y ver lo que nos han dejado en casa, vamos a casa de mis padres a comer y después a la de mi suegra a merendar. Este año han sido tantas las cosas que hemos tenido que se ha tenido que venir de vuelta mi cuñado con nosotros en su coche para poder traerlas y eso que ya os digo que las cosas grandes las dejamos allí. 
Yo no se vosotros, pero a mi todo esto me parece demasiado, pero cualquiera le dice algo a los abuelos... sobre todo a mi suegra que para ella es el día más importante del año y entre juguetes y chucherías inunda la casa. Y no solo para los niños, también para nosotros. 

Y con vosotros, ¿qué tal se han portado los reyes?
Besos y nos vemos el viernes!