viernes, 28 de octubre de 2016

Probamos y opinamos: Iogolino de Nestle


Hace unos días nos llego ese cargamento de yogures Iogolino para los peques gracias a Madresfera y os puedo decir que en estos días hemos dado buena cuenta de ellos.

Iogolino es rico en calcio y magnesio para el correcto desarrollo de los huesos de nuestros peques y en zinc que ayuda a su sistema inmunitario. Además no tiene ni conservantes ni colorantes por lo que es apto para bebés a partir de seis meses. Aunque la mejor característica para mi es que no necesitan frío.
Os dejo mi puntuación (de 1 a 5) de los siguientes aspectos:

- Variedad de sabores: hemos probado el natural, pera, bolsitas de frutas con leche y los packs de fresa y frambuesa y melocotón y plátano.  Teniendo en cuenta que están indicados para bebés a partir de seis meses me parece una buena variedad. Le doy un 5.

- Textura: La textura es muy cremosa pero un poco arenosa (me he comido uno para poder comprobarlo de primera mano) aunque eso no le ha impedido a mis hijos comérselos de maravilla. Le doy un 4

- Sabor: Están muy buenos. Ya os digo que a los peques le han encantado y no están tan dulzones como otras marcas que hemos probado. Le doy un 5

- Facilidad para transportar y llevar fuera de casa: Para mi esta es su principal ventaja frente a otros y es que no necesitan frío ni estar en la nevera por los que son perfectos para llevarlos a comer fuera, como merienda o como desayuno para la guardería o el colegio. Además ahorran espacio en la nevera! Le doy un 5 y porque no hay más!

Si tengo que ponerle alguna pega es que los packs de dos sabores son más pequeños que los normales y como están indicados para niños de hasta 3 años pienso que se le pueden quedar un poco pequeños. De hecho, el Rubio se tiene que tomar dos de estos cuando se los doy porque con uno no se queda satisfecho.

Si queréis saber más sobre Iogolinos de Nestle podéis pasar por su Facebook: https://www.facebook.com/nestlebebe

Besos!

viernes, 21 de octubre de 2016

Dos años y medio del Rubio y la explosión del lenguaje



El Rubio ya ha cumplido los dos años y medio y si hace unos meses os contaba que estaba afianzando su autonomía, en estos meses ya nos ha quedado claro que él es un niño "grande" y que todo lo quiere hacer solito.
Además se ha producido también lo que se conoce como "explosión del lenguaje". Ha pasado de decir cuatro cosas que casi no entendíamos a mantener casi una conversación con frases completas y así nos podemos comunicar mejor con él y de la misma forma, él también comprende mejor lo que le decimos e intenta razonar en la medida de sus posibilidades.
Al igual que su hermano, esta explosión del lenguaje ha sido algo tardía y aun habla con esa media lengua tan graciosa propia de esta edad y hay veces que no entendemos lo que dice y el pobre se enfada y todo pero menos mal que su hermano nos echa una mano y ejerce de traductor jajajaj!
También ahora juegan más juntos aunque la mayoría de las veces acaban peleándose por alguna juguete o porque el Rubio no juega de la manera que su hermano quiere pero en general se llevan bien y se buscan para todo.

Sigue siendo un niño inquieto y que no para pero ya entiende que por la calle hay que ir de la mano o en el carro (cosa que aun le sigue gustando) que no puede cruzar solo o salir corriendo, etc. así que esa etapa de tanto estres de que casi no lo podía sacar del carro ya va pasando. Eso sí, no puedo entrar en ninguna tienda si no va en el carro porque la lía pero bien...

Por ultimo ayer fuimos al pediatra para su revisión y pesa 13 kilos y mide 95 cm así que está hecho todo un tiarrón!

Besos!

viernes, 14 de octubre de 2016

El colegio del Pelirrojo y su seño

Tras el post de la semana pasada donde os contaba que su profesora había organizado una "Asamblea de Sentimientos" después de que el Pelirrojo entrara llorando unos días, algunas me habéis preguntado por el colegio o dicho que teníamos mucha suerte con esta profesora y la verdad es que es genial.
El colegio del Pelirrojo es el publico que tenemos al lado de casa, que cuenta con un equipo educativo joven e implicado. Tiene aula para niños con TEA a los que van integrando con sus compañeros de aula poco a poco y otro aula de altas capacidades.
Los alumnos suelen trabajar por proyectos y todo los años se hace un proyecto solidario por ciclos colaborando con alguna organización de la localidad o ONG.

Nuestra seño es una mujer más o menos de mi edad, a la que le gusta que sus alumnos sean autónomos y respeta sus tiempos de aprendizaje. No suele mandar casi nada para casa porque procura que todo el trabajo se haga en clase y sí que se muestra muy receptiva a la hora de organizar talleres y excursiones y para ello cuenta con la ayuda de los padres y madres que pueden asistir.
Este año les ha recalcado mucho que son los mayores del patio y ha creado el Club de la Buena Gente para que ningún niño en el recreo esté o se sienta solo, y de esta manera también trabajan los sentimientos y la empatía aunque ellos eso lo tienen muy interiorizado porque desde el primer curso en su aula hay un niño con TEA, una con síndrome de down y este año otro niño con retraso madurativo al que todos han acogido de maravilla gracias a la labor de la seño.

Como podéis imaginar estamos super contentos con el colegio y con su seño que además, el curso que viene, cogerá al Rubio. Aunque solo conocemos la parte de infantil, ya he escuchado a otras madres hablar también muy bien de los profesores de primaria y reconozco que me da mucha tranquilidad.
¿Y vosotros, estáis contentos con el colegio de vuestros hijos?

Besos!

viernes, 7 de octubre de 2016

Los llantos del Pelirrojo a la entrada de clase y como lo hemos solucionado.

El Pelirrojo ha pasado casi dos semanas llorando a la entrada del colegio. Era algo raro porque se levantaba bien, salíamos para el cole, entrábamos pero cuando llegábamos a la puerta de su clase, me abrazaba, se ponía a llorar y decir que no quería irse porque me iba a echar mucho de menos.
El primer dia lo achaqué a que su profesora no había venido y había otra persona, aunque me extrañó porque él no ha llorado nunca excepto los primeros días de colegio con tres años que ya os conté aquí. Pero cuando al día siguiente pasó lo mismo ya me preocupé un poco. Hable con él y me decía que no le pasaba nada, solo que me echaba mucho de menos cuando estaba en el colegio pero con tantos casos que se ven y se escuchan de acoso escolar la preocupación no se me iba.

Le preguntamos a él su padre y yo de diferentes maneras durante unos días y decía que allí no le pasaba nada, solo que me echaba de menos. Hablamos los dos juntos con su seño e incluso ella hizo una asamblea de sentimientos para ver que le pasaba y la respuesta siempre era la misma.
Ha estado vigilandolo y me contaba que solo lloraba ese momento de la entrada, que luego estaba participativo en clase, alegre y jugando como siempre en el recreo con sus amigos. Incluso le preguntó por mi por si había cambiado algo: si estaba en casa por las tardes, que si jugaba con él, etc. 

Tras consultarlo con mi hermana y descartar que le pasara algo en el colegio empezamos a creer que podía ser una llamada de atención. La verdad es que he pasado unas semanas muy estresada, alterada y tal vez eso le ha influido, así que he empezado a tomarme las cosas con un poco más de calma. Tratamos también de decirle que si no lloraba a la entrada de clase podíamos hacer algo que a él le gustara mucho como ir al cine o a la playa pero no funciono y cada día era peor. Montaba un verdadero espectáculo en la puerta de la clase agarrado a mi pierna o entraba y salía corriendo de la clase de nuevo a abrazarse a mi.
Con este panorama ya no sabia que hacer, pensé que tenia que tener paciencia y que se le iría pasando pero tras decirme un día que quería un sobre de pirañas (esas de la colección Piraña&Co que seguro muchos conocéis) le dije que si estaba tres días seguidos sin llorar se lo compraba. No me gusta "premiar" estos comportamientos ni sobornarle con estas cosas pero quería comprobar si realmente le pasaba algo que él no podía controlar o era, como pensábamos, una llamada de atención.

Al día siguiente se despertó ya diciendo que no iba a llorar y me recordaba que si estaba tres días así se la tenia que comprar. Mano de santo, oye.
El primer día entro aguantándose las lagrimas pero consiguió no llorar. El segundo día me dio un beso y un abrazo y entró con el puchero puesto pero nada más y ayer que era el tercero, me dijo que iba a entrar feliz e incluso después de pasar la puerta de su clase se volvió para decirme que no estaba llorando.
Por supuesto tiene su piraña, pero ya le he advertido que si es capaz de estar tres días sin llorar, ya no se llora más o le quito la piraña conseguida porque no quiero que se crea que por llorar en el colegio le voy a comprar más.
De momento creo que lo hemos solucionado, a ver como sigue estas semanas.
¿Y vuestros peques, que tal han empezado el colegio?

Besos!