Esta semana, después de la visita a la ginecóloga he empezado a ser consciente de lo poco que queda para que mi bebé venga al mundo. Y me ha entrado un agobio tremendo.... Con el peque no me entró el llamado síndrome del nido y fuimos haciendo las cosas muy poco a poco. Tanto, que la misma noche que rompí aguas terminé de organizar la bolsa del hospital. También es verdad que lo hacia todo poco a poco y sin prisas, las cosas llegaban a casa de forma escalonada y solo había que ubicarlas. Pero esta vez había que hacer más cambios como volver a organizar la habitación para que pase a ser de dos, sacar, lavar y organizar toda la ropa en los armarios, ver lo que vale y lo que no, y aun queda por sacar el moisés y el carrito pero eso ya sin tanta prisa. Pues con todo este agobio le fui a mi chico el otro día medio llorando que parecía que el niño iba a nacer mañana y yo no tenia nada preparado. Estaba tan saturada que si por mi hubiera sido esa misma noche hubiera empezado a organizarl...
Al poco de cumplir los treinta fui madre primeriza y tres años más tarde me convertí en bimadre. Aquí os cuento las cosas que nos pasan y nos interesan. ¡Bienvenidos a nuestro pequeño mundo!