No se vuestros hijos, pero al Pelirrojo cada vez que había que cortarle el pelo aquello era un drama por no decir algo peor. Primero lo intentamos en casa con una maquinilla y aquello fue un desastre porque tras las primeras pasadas al niño le daba miedo, no paraba de moverse, gritaba y lloraba como si lo estuvieran matando y encima le caía el pelo cortado por la cara y la boca y casi vomita y todo. No os quiero ni contar como acabó con esos pelos... La segunda vez decidí llevarle a una peluquería y no fue mal la cosa, pero cuando tocó repetir había mucho ruido de secadores ese día y también le dio miedo, así que vuelta a llorar y a retorcerse, no había forma de mantenerlo quieto y me lo tuve que llevar prácticamente a medio pelar. Así que con este panorama decidí buscar una peluquería específicamente para niños a ver si así teníamos más suerte. Si vivís en Madrid o Barcelona, vuestras opciones son muchas, pero en Sevilla solo tenemos unas poquitas como Kokolook que está en la calle...
Al poco de cumplir los treinta fui madre primeriza y tres años más tarde me convertí en bimadre. Aquí os cuento las cosas que nos pasan y nos interesan. ¡Bienvenidos a nuestro pequeño mundo!