Os quiero contar algo que vi hace unos días. Todos los días camino de mi trabajo me suele coger el mismo semáforo en rojo y siempre me encuentro a la misma persona vendiendo pañuelos. Es un chico super amable que siempre tiene una sonrisa en la boca. Cuando me vio embarazada empezó a preguntarme que de cuanto estaba, que si sabia lo que era (se alegró mucho cuando supo que era niño) y que hasta cuando iba a estar trabajando cuando ya veía avanzado el embarazo. Tuve un pequeño golpe con el coche allí cuando estaba de unos cinco meses y medio y fue el primero que vino a auxiliarme, a comprobar si estaba bien y a echarle la bronca al otro conductor porque yo estaba embarazada. Ahora me pregunta cada día como está mi hijo, si está en la guarde o en casa malito y si no me ve en unos días, si he estado enferma yo. Como imaginareis, es una persona con pocos recursos, supongo que inmigrante, que está allí cada día, llueva o haga sol, aunque él siempre va limpio y bien vestido. Vamos, que...
Al poco de cumplir los treinta fui madre primeriza y tres años más tarde me convertí en bimadre. Aquí os cuento las cosas que nos pasan y nos interesan. ¡Bienvenidos a nuestro pequeño mundo!