Como os comenté la semana pasada, en esto de las altas capacidades (como en cualquier ámbito de la vida) cada niño es un mundo. Hay niños, como el hijo de nuestros amigos que se rebelan, se pelean con los profesores porque saben que llevan la razón o tienen su propio concepto de la justicia. Otros son más inquietos, no pueden parar quietos un momento, se revolucionan enseguida y son niños que pueden ser diagnosticados de TDAH erróneamente. Y otros, como el Pelirrojo, que prefieren pasar lo mas desapercibidos posibles y también por eso es difícil darse cuenta de que el niño tiene altas capacidades si no convives con él. En clase se adapta perfectamente. No da ni un ruido y todos los profesores están encantados con él. Termina su tarea y se pone a dibujar cualquier cosa en folios que luego trae a casa. Lo único que nos dicen es que se sorprenden mucho con su lenguaje, vocabulario y la forma de decir las cosas. Se adapta también al lenguaje y juegos de sus compañeros y es increíble ...
Al poco de cumplir los treinta fui madre primeriza y tres años más tarde me convertí en bimadre. Aquí os cuento las cosas que nos pasan y nos interesan. ¡Bienvenidos a nuestro pequeño mundo!